


El jueves, nos levantamos temprano y nos fuimos hacia Covandonga. La idea era hacer una ruta circular que Belga había sacado de internet.
Tuvimos mucha suerte, hacía un día estupendo. Aparcamos el coche y cogimos el autobús hasta los Lagos.
Desde allí pudimos ver el Lago Enol. El paisaje es una maravilla, las vistas de infarto....... respirando aire puro y escuchando solamente el sonido de la naturaleza.
No te cansas de hacer fotos, de intentar inmortalizar ese momento. Aunque en las fotos nunca sale lo que sientes y lo que ves en ese momento.
Ahora era diferente, mi padre ya no está. Y en cada foto que hacía, sobretodo en aquellos parajes, en los que tenía tanto que contarle, tener su recuerdo, me ha resultado dificil de llevar.
La anécdota del día fué que el chico que colgó la ruta en internet, al parecer, tuvo un lapsus en cierta parte del camino por lo que el gps nos metió en una zona llena de cotoyas. Fué espantoso.... pinchándome continuamente en piernas y brazos. Sobretodo porque no sabíamos por dónde íbamos y sólo se veían cotoyas alrededor. Lo peor de todo fué cuando resbalé y caí encima de ellas. Sólo tenía ganas de irme a mi casa. Estuve a punto de ponerme a llorar. Aún tengo pinchos en la mano izquierda de aquel día.Después de un duro día, nos esperaba aún más marcha. Por la noche nos fuimos de Espicha a Tierra Astur con los amigos de Belga. Gente majísima y las chicas supersimpáticas.
Empezaron a servirnos comida y más comida. Al lado teníamos un barril de sidra con una chica escanciando. Ya os podeis imaginar; comida y más comida, sidra y más sidra....... ¡Fantástico!
Más fotos, en mi Album Web.